You are the number

domingo, 1 de julio de 2012

The boy in the striped pyjamas



Hacía tiempo que un libro no me enganchaba así. Bueno, en realidad no tanto, pero supongo que me sorprende por ser el tipo de libro que en cierto modo  es: nazis malvados que maltratan a pobres judíos desgraciados.
De esos.

Y es que mis últimos 20 años en la tierra fueron generando en mi un gran rechazo a ese tipo de historias, me explico ahora.

En ese período vivimos un autentico bombardeo cinematográfico a gran escala con películas como Schindler's List, La vita è bella, Amén, The pianist, Inglorious bastards.. y en cierto modo otras que extrapolaban esa idea principal a nuestros tiempos para seguir dándonos con ella en la cabeza (Como en American history X y The believer por ejemplo).

Todo esto  no vino solo, mi mente lo asociaba con todas esas noticias que llegaban de Oriente Medio, las cuales nos informaban minuto a minuto de como Israel continuaba ocupando territorios palestinos y como estas ocupaciones y expulsiones  pasaron a ser simplemente reclusiones. Presos en su propia tierra por aquellos que sufrieron tanto, muy irónico.

Pues como iba diciendo llegado un momento simplemente dejé de prestar atención a las manifestaciones artísticas de su sufrimiento, para mí ya no tenían valor, no se merecían mi atención, y mucho menos mis lágrimas. De hecho poco después ya no sólo las ignoraba, sino que las despreciaba con todas mis ganas. Donde otros veían historias de dolor yo sólo encontraba el intento de seguir alargando un pasado tormentoso para tapar todo aquello por lo que la humanidad se avergonzaba de ellos actualmente.

Pero todo empezó a cambiar un poco de la forma más casual posible, buscando en la biblioteca cualquier novela en inglés y decidiéndome  (sin estar muy convencido) por esta que le da título a la entrada. Parece que leer un libro sobre el tema no rompía el peculiar boicot que realizaba desde hace algún tiempo (yque siempre fue el princpial motivo para, a día de hoy, aún no haber visto Schindler's list).


Sorprendentemente la historia me atrapó pronto, y sin darme cuenta Bruno entró a formar para siempre parte a mi hall of fame de protagonistas literarios, compartiendo espacio y notoriedad con fenómenos como Daniel Sempere, los animales de la granja Manor, Holden Caulfield, Harry, un príncipe extraviado,  o aquel pastor llamado Santiago. 


Y de la mano de Bruno asistí hipnotizado al contacto con su gran amigo Shmuel, sin darme cuenta de que él era uno de esos judíos maltratados por nazis horribles que tanto me aburrían. Pero en cuanto lo conocí no pense en judíos ni en nazis ni en guerras ni razones. Sólo podía pensar en una cosa: Sólo es un niño. 


Y esa fue la bofetada que necesitaba para perder unos cuantos prejuicios, de esos que te dominan sin darte cuenta, de los que cada día que pasa entran más dentro y llega un terrible día en el que ya son parte de tí. 


Contar el conflicto mediante una amistad. Retratar la destrucción y el sinsentido desde la creación y la pureza. Genial.



Esto es lo que me encanta del libro, poder ver a dos niños representar aquello que son: niños. Con sus aventuras, sus miedos, sus deseos, su hambre... pero sin intoxicarse más que lo estrictamente necesario de todo aquello que les rodea. Obviamente en el caso de Shmuel el peso de la realidad es mucho más duro, pero el autor siempre le otorga ese mínimo de "autonomía infantil", hasta el punto que la búsqueda de su padre con Bruno se planifica como una gran aventura, como su juego.

La contraposición con Josue (La vita è bella) es clarisima, este no es consciente de nada de lo que le rodea mientras Shmuel, pese a no saber con exactitud que sucede, es consciente de cual es su papel y se resigna a ello, teniendo a Bruno como faro y disfrutando de su amistad como sólo los niños saben.

LLegando este punto de comparaciones tampoco me puedo olvidar de "Promises" (http://www.filmaffinity.com/es/film332729.html), donde el experimento consiste en intentar sentar a niños israelís con palestinos y que se dediquen a lo que los niños inventaron: a jugar. En este caso al tratarse de un documental  podemos alarmarnos un poco al ver como niños tan pequeños pueden estar tan condicionados por su entorno, con posiciones iniciales cuya evolución lógica nos sugiere una acentuación infinita  muy grave para cualquier convivencia pacífica. Siendo un poco más frío no puedo dejar de pensar en que este documento (Promises) evidencia la imposibilidad total de que en algún momento un hijo de un soldado nazi y un judío pudieran llegar siquiera a cruzar sus miradas sin tirarse de los pelos indefinidamente (Otra cosa que los niños hacen como nadie), pero como ya dije ahora Bruno está en un lugar intocable de mi memoria literaria. Y ahí queda.

Aunque sin duda lo que me terminó de ganar fue esa última frase:

"And that's the end of the story about Bruno and his family. Of course all this happened a long time ago and nothing like that could ever happen again. 
Not in this day and age"


Un final tan atemporal como triste y cierto (Entendiendo toda la ironía que encierra)


Y es que el mundo está lleno de inocentes niños con pijamas a rayas que sufren todos esos conflictos de sus mayores que tan ajenos le son. Por lo menos al principio. Desgraciadamente nuestro mundo tiene una capacidad aterradora para convertir a nuestros niños en adultos. 

A estas alturas ya me da un poco más igual que los historiadores israelís se afanen por agrandar las ya de por sí terribles consecuencias del nazismo, que se siga sacando a día de hoy partido de todas esas desgracias para autoperpetarse o que se intenten borrar todas las victimas no judías de los temibles campos de exterminio (gitanos, comunistas, polacos...). 

Lo verdaderamente importante es que mientras el ser humano sea capaz de imaginar historias como la de Shmuel basándose en la realidad seguiremos condenándonos a nosotros mismos, y con el "nosotros" me refiero a un gigantesco todos (TODOS) del que parece que nunca tomaremos conciencia. 

El mundo crece y también aumenta nuestra capacidad para silenciar aquello que no nos interesa, lo que nos deja demasiado espacio para demasiada gente encerrada en sus alambradas de espino, sean cuales sean. 


Mucho por recorrer todavía... y en la otra dirección que hasta ahora. 







Pero no quiero despedir (a saber hasta cuando) este post tan confuso (en cuanto a ideas por lo menos) sin antes ser un poco más egoísta y optimista. 

Pues pese a todo lo malo que nos rodea debemos ser conscientes de la increíble capacidad que tenemos para cambiarlo de mil maneras distintas. 



Como ejemplo la obra del señor John Boyne, que pese a todo lo que tenga e irreal me enseñó que el foco debe estar en las personas, y no en los horrendos conjuntos que estas forman tantas veces. 
Muy American Beauty y muy cierto: "Look closer".

Así que cierro dándole las gracias por triplicado:

1. Gracias por regalarme un buen libro

2. Gracias por obligarme a sentarme y escribir

3. Gracias por hacer que hoy me acueste siendo un poco mejor persona. 




Caribbean blue-Enya




martes, 24 de abril de 2012

Ruanda, 1994.El gran genocidio entre hermanos se hace mayor de edad.



El 6 de abril de 1994 iba a condicionar el futuro de Ruanda. También el nuestro, el de Occidente,pues aunque es un tema que queramos enterrar en el olvido, tarde o temprano habrá que afrontarlo. Y pesa mucho.

Ese día el avión del presidente Juvenal Habyarimana (perteneciente a la etnia mayoritaria:los hutus) fue abatido por misiles, pedazos de ese avión llegaron al jardín presidencial del propio Juvenal. Tanto el presidente ruandés como su acompañante (el presidente de Burundi, también hutu) murieron en el atentado.

A los pocos días comenzó el infierno. Los hutus orquestaron la eliminación sistemática de tutsis e incluso de los hutus contrarios al recién fallecido presidente. En algo menos de 100 días se contabilizaron cerca de un millón de victimas, y aquí no había cámaras de gas u otros instrumentos para una matanza masiva y "limpia". Machetes, palos, cuchillos... todo valía.

Estos números son una temible muestra del potencial de destrucción humano. Que no necesita medios, solo voluntad y, sobre todo en nuestro mundo globalizado, enormes dosis de permisividad, indiferencia y constatación de que los propios intereses no corren peligro. Yo todo esto lo resumiría en irresponsabilidad, cobardía y falta de humanidad. Que cada uno elija.

Esto fue un resumen muy rápido del meollo de la cuestión, pero centrándonos en el núcleo del problema no podemos sacar muchas conclusiones más de "pobres negritos, como van a evolucionar si no paran de matarse entre ellos". Es una lectura rematadamente simplista, propia de aquel que no tiene la más mínima idea de lo que trata el asunto. El problema es que fue el mismo razonamiento que hicieron la mayor parte de los medios de comunicación: "Esto es una guerra civil". Fácil no? De nuevo propongo otro adjetivo: Vergonzoso.

Retrocediendo un poco en el tiempo podemos llegar a los origenes (con sus motivos reales) de la distinción entre hutus y tutsis.

Después de la I GM los colonos belgas gestionaban el territorio, dándole el gobierno a la minoría tutsi a la que podían tener más controlada. Pero ellos basaban esta decisión en las diferencias que a su juicio existian entre ambas etnias (incluyendo algunas como las que relacionaban a hutus con agricultores y tutsis con pastores, pero sobre todo aludiendo a un "emparentamiento" de los tutsis con el Rey David. El que sale en la Biblia, ese mismo).

A medida que los belgas iban perdiendo poder en la zona los hutus ganaban fuerza, y finalmente se levantaron en la revolución de 1959, rechazando la monarquía tutsi e instaurando su república hutu. Poco después de esto Ruanda lograría la independencia, siempre bajo el mandato de hutus. Este primer daño colateral del colonialismo europeo generó un par de decenas de miles de tutsis muertos y más de 100.000 refugiados.

En esta época se promovió la discriminación de forma oficial (los tutsis no podían acceder a educación, empleo público ni al ejercito) a la vez que se vivían situaciones de guerra civil cada vez que los tutsis exiliados organizaban incursiones militares en territorio ruandés.

En 1973 se tranquilizó la situación tras el golpe de Estado de Habyarimana, que buscaba un nuevo hermanamiento entre ambas etnias, de hecho los tutsis pasaron a tener un papel importante en el nuevo gobierno controlando las finanzas.

La economía iba bien (principalmente gracias a la exportación de café) y el conflicto interno parece que llegaba a su fin. Sólo quedaba un problema, los exiliados tutsis. Y ante esto el gobierno no daba solución alguna.

La década de los 80 terminó con una bajada brutal del precio del café, lo que condenó a aquellos pequeños productores como Ruanda, el hambre golpeaba con fuerza al país y los tutsis golpeaban con fuerza desde el exterior.

Si en la primera parte de nuestro relato era Bélgica la encargada de asumir el vergonzoso papel de cómplice con gobiernos del terror después lo sería Francia. El gobierno de Mitterrand ayudó al gobierno hutu en el momento en que estos volvieron a ejercer la matanza como norma. Las cifras de estas masacres empezaban a ser estratosfericas (Como dato un ejemplo de una matanza llevada a cabo en enero de 1993, donde 70 hutus acabaron con 100.000 personas, más de 300 muertes por día) y servirían como preparación para lo que se acercaba.

Ese mismo año de nuevo Occidente volvería a sembrar un campo propicio para el odio entre hermanos. El proceso de Paz de Arusha (Tanzania) buscaba una nueva reconciliación nacional, tiene gracia que Estados Unidos o Francia se erigieran ahora en adalides de la paz.

La firma de estos acuerdos implicaba una realidad multipartidista en Ruanda, y una gran representación de los rebeldes tutsis (mayor que la real), lo que hacía peligrar mucho el modelo de supremacia hutu que llevaba imperando tanto tiempo.

Ya de vuelta con el avión atentado el fatídico 6 de abril de 1994, los hutus obtuvieron la excusa perfecta para, en un contexto donde se estaba (en teoría) encarrilando la tan ansiada reconciliación y con los acuerdos de paz firmados (con un esperanzador futuro para los tutsis), comenzar el mayor genocidio de la historia.

El gran éxito de esta matanza fue el implicar a todo el mundo, absolutamente todos. Primero empezaron las milicias hutus, que "enseñaban" a la población civil lo que debían hacer. Después ese odio generacional entre etnias hizo el resto.

Dejando un poco de lado la lamentable actuación de los medios de comunicación no queda otra que hablar del papel de la sociedad internacional.
Lo más triste es que prácticamente se redujo a lo mismo, esgrimir que se trata de un conflicto interno a la vez que las pocas iniciativas de apoyo a la zona se iban retrasando más y más y, por otro lado, en ese momento se estaba fracasando en Somalia...

En junio (2 meses después del inicio) el Consejo de Seguridad envió un par de miles de soldados franceses en la llamada operación turquesa, no fue un éxito en cuanto a paralizar la matanza pero al poco tiempo el gobierno hutu cayó finalmente y la guerrilla tutsi tomó Kigali.

Aquí tuvo lugar el último vuelco, millones de hutus escaparon a Zaire donde se creó el mayor campo de refugiados del mundo, malviviendo en condiciones miserables y preguntándose el porque de todo ese sinsentido.

Si quedó claro algo es que los únicos perdedores fueron los habitantes de Ruanda en el momento en que el primer hombre blanco puso allí un pie. Ruanda, o la historia de nuestros genocidios pasivos, de como hay jerarquías que nunca serán derrocadas.

La raíz del odio que exportamos allí es demasiado profunda como para que esto se estabilice en un futuro próximo, todo pueblo enfrentado entre sí es una marioneta (ya sea para "nuestros" fines o cualquier otra manipulación interna), y lo seguirán siendo.

El problema no es que nos de igual, sino que lo necesitamos.

Pueden matar unos u otros, pueden dominar unos u otros. Pero nunca será ellos los que decidan. Ojala me equivoque.




P.D.: Está última imagen es lo único de todo este rollo que tiene algo de sentido. Que así sea.

martes, 14 de febrero de 2012

Los indios lo sabían.



A mediados del S. XIX el hombre blanco le propuso al jefe indio Sealth la compra de sus tierras. Cuentan que lo que se transcribe abajo fue la respuesta.

A finales de ese mismo siglo los indios ya estaban casi extinguidos tras la despiadada época de guerras con los invasores, y desde entonces sobreviven en reservas, cual animales tristes de zoológico que ya no hacen la gracia de antaño

Ya tengo publicado esto otras veces, pero cada día parece que está más de actualidad viendo como va avanzando todo.

La pregunta para la que no tengo respuesta después de leer esto es: ¿Cuanto evolucionamos en casi 200 años?.

La verdad es que en términos reales creo que nada. Y este escrito me da una sensación horrible de caída y me hace consciente de que, en realidad, llevamos mucho tiempo aniquilando todo lo bueno que hay en nosotros.

Es como si fuéramos perdiendo nuestra esencia poco a poco, cada vez somos menos humanos, y nos encanta.

No es un mensaje esperanzador. Hoy el mundo tampoco.

Ojala todos encontremos nuestro lado salvaje...

Es un canto a la naturaleza. A nosotros mismos.

Leer. Y pensar.


"¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida.

Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿Cómo podrán ustedes comprarlos?

Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto, es sagrada a la memoria y el pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.

Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas, en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia. . Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envia el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos esta pidiendo demasiado. También el Gran Jefe nos dice que nos reservara un lugar en el que podemos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre, y nosotros en sus hijos. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros.

El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada, y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre. . Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también los suyos, y por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano. . Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra de sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres, como el patrimonio de sus hijos son olvidados.Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorará la tierra dejando atrás sólo un desierto. No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena la vista del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada. . No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar como se abren las hojas de los árboles en primavera o cómo aletean los insectos.Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oídos. Y, después de todo, ¿Para qué sirve la vida, si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos. El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento - la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré una condición: El hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo cómo una máquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos sólo para sobrevivir.

¿Qué sería del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual; Porque lo que le sucede a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.

Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos.Inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurriría a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.

Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado.

Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; el es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común.

Despues de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que El les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para El y si se daña se provocaría la ira del creador. También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos. Pero ustedes caminarán hacia su destrucción, rodeados de gloria, inspirados por la fuerza de Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos porque se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes..

¿Dónde está el matorral? Destruído. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia."

A todo aquel al que le interese seguro que encontrará muy aprovechables los podcasts de la Rosa de los vientos relacionados con el tema (Jefe indio Sealth y Las guerras indias), disponibles en iTunes o incluso youtube.

Yo no tengo nada más que añadir, hay entradas que se hacen solas.

Esta es una de ellas.

jueves, 9 de febrero de 2012

Principios.



"Su lucha (Partido del Congreso)es verdaderamente de carácter nacional. Es una lucha del pueblo africano, inspirada por su propio sufrimiento y experiencia. Es una lucha por el derecho a vivir.

He consagrado mi vida a esta lucha del pueblo africano. He luchado contra el dominio blanco y he luchado contra el dominio negro. He acariciado el ideal de una sociedad democrática y libre en la que todas las personas viven juntas en armonía e igualdad de oportunidades. Es un ideal que espero conseguir y ver en vida. Pero si es necesario es un ideal por el que estoy dispuesto a morir"

Empiezo esto con alguien que me merece un respeto infinito.
Una persona que defendió sus ideas hasta las últimas consecuencias.
Un ejemplo para todos y una muestra (otra) de que vivimos en un sistema que nunca tuvo (ni tiene) indicios de racionalidad.

Mandela (1918) nació en la realeza, su padre era el jefe de la tribu, y este origen es de lo poco que los blancos respetaban en aquel continente y la suerte que él necesitaba para poder tener un buen futuro vistiendo esa oscura piel.

Con los años se convirtió en el único estudiante negro de la Facultad de Derecho y unos poco después creaba el primer bufete de abogados negro en Johanesburgo.

Que fácil habría sido acomodarse y disfrutar del modo en que la fortuna le sonrió. Pero él se preocupaba más del resto, los que no tuvieron su suerte.

Debido a la existencia del apartheid (que imponía condiciones como el toque de queda y les prohibía el voto) Nelson se convirtió en líder del Umkhonto we Sizwe, brazo militar del partido Congreso Nacional Africano.

En 1964, con todas las de la ley (su ley), condenaron a Mandela a cadena perpetua.
Va a la cárcel por no renunciar a la lucha armada. Esa es la lectura simple y, a la vez, la tergiversada, la que nos siguen vendiendo día a día.

Hubo que esperar a 1990 para que volviera a respirar libre. En el 1993 se le da el Nobel de la Paz a aquel que lideraba la revolución armada.Y así es como este mundo de hipócritas compensa los años en prisión y el reiterado abuso que sufrieron sus hermanos negros, premiando con basura y aplaudiendo mucho.

En 1994 se convirtió en presidente.

¿Qué tipo de lealtad podemos tenerle a un gobierno/sistema que no acepta que nada se salga de sus lineas tan duramente limitadas? Se lo preguntaba Mandela y nos lo debemos seguir preguntando nosotros. Desgraciadamente.

50 años después parece que las cosas poco cambian y el poder sigue demasiado alejado del pueblo. Ni siquiera nosotros, los que décadas atrás nos desahogábamos sometiendo a otros continentes, somos ejemplo en eso.

Esto último me hace pensar que no es tanto un problema racial o de alguna supuesta superioridad de cualquier tipo (moral, religiosa..), sino que la propia dinámica de nuestro sistema (me resisto a pensar que sea algo que hagamos de forma natural) nos arrastra a que esa minoría nos ate en corto y maltrate si nos revolvemos.
Lo mejor de todo es que están legitimados para hacerlo.

Si fuera un problema meramente racial Sudáfrica habría estado en la gloria estos últimos años. Desgraciadamente el odio al negro pobre se cambió por el simple odio al pobre. Todos nos acordamos de la ola de represión de hace unos años donde los propios policias de color apaleaban a aquellos con los que Mandela sentía que deberían estar hermanados. Y con la celebración del mundial no se libraron de la ola de corrupción que tanto nos gusta por estas latitudes, ellos también saben dejar sin fondos a hospitales públicos para crear monstruosos campos de fútbol que no volverán a ser utilizados.

Teniendo en cuenta esta "evolución" de la situación podríamos sentir más pena por Mandela pensando que su lucha de poco sirvió.

Pero no es así, ese pensamiento tan español de "yo no voto porque al final no vale para nada" nunca lo aceptaría él, y ver como hoy sus hermanos de color son "libres" (en la acepción más occidental del término) es un gran primer paso que nos debería dar esperanza para poder mejorar este mundo que tantos remiendos necesita.

De la noche de su victoria me quedo con una frase: "La gente ha votado al partido que más le convencía y nosotros respetamos su decisión. Esto es la democracia". Ojala la democracia fuera algo tan simple y no otro de nuestros inventos más dañinos. La salvación terminó siendo la trampa y ahora no sabemos como reformularla. Y urge.

Esperemos que algún día nuestra "democracia" no tenga celdas disponibles para encerrarnos a todos los que pensamos distinto, y que estas estén ocupadas por aquellos que llevan tanto tiempo por encima de todo juicio.

Ojala la memoria del gran Nelson Mandela duré para siempre, y nos enseñe que no hay nada más importante que ser coherente con las propias ideas, y que estas, cuando son realmente justas, están por encima de todo lo que nos impongan.

Gracias Nelson.