You are the number

martes, 14 de febrero de 2012

Los indios lo sabían.



A mediados del S. XIX el hombre blanco le propuso al jefe indio Sealth la compra de sus tierras. Cuentan que lo que se transcribe abajo fue la respuesta.

A finales de ese mismo siglo los indios ya estaban casi extinguidos tras la despiadada época de guerras con los invasores, y desde entonces sobreviven en reservas, cual animales tristes de zoológico que ya no hacen la gracia de antaño

Ya tengo publicado esto otras veces, pero cada día parece que está más de actualidad viendo como va avanzando todo.

La pregunta para la que no tengo respuesta después de leer esto es: ¿Cuanto evolucionamos en casi 200 años?.

La verdad es que en términos reales creo que nada. Y este escrito me da una sensación horrible de caída y me hace consciente de que, en realidad, llevamos mucho tiempo aniquilando todo lo bueno que hay en nosotros.

Es como si fuéramos perdiendo nuestra esencia poco a poco, cada vez somos menos humanos, y nos encanta.

No es un mensaje esperanzador. Hoy el mundo tampoco.

Ojala todos encontremos nuestro lado salvaje...

Es un canto a la naturaleza. A nosotros mismos.

Leer. Y pensar.


"¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida.

Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿Cómo podrán ustedes comprarlos?

Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto, es sagrada a la memoria y el pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.

Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas, en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia. . Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envia el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos esta pidiendo demasiado. También el Gran Jefe nos dice que nos reservara un lugar en el que podemos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre, y nosotros en sus hijos. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros.

El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada, y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre. . Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también los suyos, y por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano. . Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra de sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres, como el patrimonio de sus hijos son olvidados.Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorará la tierra dejando atrás sólo un desierto. No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena la vista del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada. . No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar como se abren las hojas de los árboles en primavera o cómo aletean los insectos.Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oídos. Y, después de todo, ¿Para qué sirve la vida, si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos. El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento - la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré una condición: El hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo cómo una máquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos sólo para sobrevivir.

¿Qué sería del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual; Porque lo que le sucede a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.

Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos.Inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurriría a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.

Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado.

Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; el es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común.

Despues de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que El les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para El y si se daña se provocaría la ira del creador. También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos. Pero ustedes caminarán hacia su destrucción, rodeados de gloria, inspirados por la fuerza de Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos porque se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes..

¿Dónde está el matorral? Destruído. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia."

A todo aquel al que le interese seguro que encontrará muy aprovechables los podcasts de la Rosa de los vientos relacionados con el tema (Jefe indio Sealth y Las guerras indias), disponibles en iTunes o incluso youtube.

Yo no tengo nada más que añadir, hay entradas que se hacen solas.

Esta es una de ellas.

jueves, 9 de febrero de 2012

Principios.



"Su lucha (Partido del Congreso)es verdaderamente de carácter nacional. Es una lucha del pueblo africano, inspirada por su propio sufrimiento y experiencia. Es una lucha por el derecho a vivir.

He consagrado mi vida a esta lucha del pueblo africano. He luchado contra el dominio blanco y he luchado contra el dominio negro. He acariciado el ideal de una sociedad democrática y libre en la que todas las personas viven juntas en armonía e igualdad de oportunidades. Es un ideal que espero conseguir y ver en vida. Pero si es necesario es un ideal por el que estoy dispuesto a morir"

Empiezo esto con alguien que me merece un respeto infinito.
Una persona que defendió sus ideas hasta las últimas consecuencias.
Un ejemplo para todos y una muestra (otra) de que vivimos en un sistema que nunca tuvo (ni tiene) indicios de racionalidad.

Mandela (1918) nació en la realeza, su padre era el jefe de la tribu, y este origen es de lo poco que los blancos respetaban en aquel continente y la suerte que él necesitaba para poder tener un buen futuro vistiendo esa oscura piel.

Con los años se convirtió en el único estudiante negro de la Facultad de Derecho y unos poco después creaba el primer bufete de abogados negro en Johanesburgo.

Que fácil habría sido acomodarse y disfrutar del modo en que la fortuna le sonrió. Pero él se preocupaba más del resto, los que no tuvieron su suerte.

Debido a la existencia del apartheid (que imponía condiciones como el toque de queda y les prohibía el voto) Nelson se convirtió en líder del Umkhonto we Sizwe, brazo militar del partido Congreso Nacional Africano.

En 1964, con todas las de la ley (su ley), condenaron a Mandela a cadena perpetua.
Va a la cárcel por no renunciar a la lucha armada. Esa es la lectura simple y, a la vez, la tergiversada, la que nos siguen vendiendo día a día.

Hubo que esperar a 1990 para que volviera a respirar libre. En el 1993 se le da el Nobel de la Paz a aquel que lideraba la revolución armada.Y así es como este mundo de hipócritas compensa los años en prisión y el reiterado abuso que sufrieron sus hermanos negros, premiando con basura y aplaudiendo mucho.

En 1994 se convirtió en presidente.

¿Qué tipo de lealtad podemos tenerle a un gobierno/sistema que no acepta que nada se salga de sus lineas tan duramente limitadas? Se lo preguntaba Mandela y nos lo debemos seguir preguntando nosotros. Desgraciadamente.

50 años después parece que las cosas poco cambian y el poder sigue demasiado alejado del pueblo. Ni siquiera nosotros, los que décadas atrás nos desahogábamos sometiendo a otros continentes, somos ejemplo en eso.

Esto último me hace pensar que no es tanto un problema racial o de alguna supuesta superioridad de cualquier tipo (moral, religiosa..), sino que la propia dinámica de nuestro sistema (me resisto a pensar que sea algo que hagamos de forma natural) nos arrastra a que esa minoría nos ate en corto y maltrate si nos revolvemos.
Lo mejor de todo es que están legitimados para hacerlo.

Si fuera un problema meramente racial Sudáfrica habría estado en la gloria estos últimos años. Desgraciadamente el odio al negro pobre se cambió por el simple odio al pobre. Todos nos acordamos de la ola de represión de hace unos años donde los propios policias de color apaleaban a aquellos con los que Mandela sentía que deberían estar hermanados. Y con la celebración del mundial no se libraron de la ola de corrupción que tanto nos gusta por estas latitudes, ellos también saben dejar sin fondos a hospitales públicos para crear monstruosos campos de fútbol que no volverán a ser utilizados.

Teniendo en cuenta esta "evolución" de la situación podríamos sentir más pena por Mandela pensando que su lucha de poco sirvió.

Pero no es así, ese pensamiento tan español de "yo no voto porque al final no vale para nada" nunca lo aceptaría él, y ver como hoy sus hermanos de color son "libres" (en la acepción más occidental del término) es un gran primer paso que nos debería dar esperanza para poder mejorar este mundo que tantos remiendos necesita.

De la noche de su victoria me quedo con una frase: "La gente ha votado al partido que más le convencía y nosotros respetamos su decisión. Esto es la democracia". Ojala la democracia fuera algo tan simple y no otro de nuestros inventos más dañinos. La salvación terminó siendo la trampa y ahora no sabemos como reformularla. Y urge.

Esperemos que algún día nuestra "democracia" no tenga celdas disponibles para encerrarnos a todos los que pensamos distinto, y que estas estén ocupadas por aquellos que llevan tanto tiempo por encima de todo juicio.

Ojala la memoria del gran Nelson Mandela duré para siempre, y nos enseñe que no hay nada más importante que ser coherente con las propias ideas, y que estas, cuando son realmente justas, están por encima de todo lo que nos impongan.

Gracias Nelson.