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jueves, 9 de febrero de 2012

Principios.



"Su lucha (Partido del Congreso)es verdaderamente de carácter nacional. Es una lucha del pueblo africano, inspirada por su propio sufrimiento y experiencia. Es una lucha por el derecho a vivir.

He consagrado mi vida a esta lucha del pueblo africano. He luchado contra el dominio blanco y he luchado contra el dominio negro. He acariciado el ideal de una sociedad democrática y libre en la que todas las personas viven juntas en armonía e igualdad de oportunidades. Es un ideal que espero conseguir y ver en vida. Pero si es necesario es un ideal por el que estoy dispuesto a morir"

Empiezo esto con alguien que me merece un respeto infinito.
Una persona que defendió sus ideas hasta las últimas consecuencias.
Un ejemplo para todos y una muestra (otra) de que vivimos en un sistema que nunca tuvo (ni tiene) indicios de racionalidad.

Mandela (1918) nació en la realeza, su padre era el jefe de la tribu, y este origen es de lo poco que los blancos respetaban en aquel continente y la suerte que él necesitaba para poder tener un buen futuro vistiendo esa oscura piel.

Con los años se convirtió en el único estudiante negro de la Facultad de Derecho y unos poco después creaba el primer bufete de abogados negro en Johanesburgo.

Que fácil habría sido acomodarse y disfrutar del modo en que la fortuna le sonrió. Pero él se preocupaba más del resto, los que no tuvieron su suerte.

Debido a la existencia del apartheid (que imponía condiciones como el toque de queda y les prohibía el voto) Nelson se convirtió en líder del Umkhonto we Sizwe, brazo militar del partido Congreso Nacional Africano.

En 1964, con todas las de la ley (su ley), condenaron a Mandela a cadena perpetua.
Va a la cárcel por no renunciar a la lucha armada. Esa es la lectura simple y, a la vez, la tergiversada, la que nos siguen vendiendo día a día.

Hubo que esperar a 1990 para que volviera a respirar libre. En el 1993 se le da el Nobel de la Paz a aquel que lideraba la revolución armada.Y así es como este mundo de hipócritas compensa los años en prisión y el reiterado abuso que sufrieron sus hermanos negros, premiando con basura y aplaudiendo mucho.

En 1994 se convirtió en presidente.

¿Qué tipo de lealtad podemos tenerle a un gobierno/sistema que no acepta que nada se salga de sus lineas tan duramente limitadas? Se lo preguntaba Mandela y nos lo debemos seguir preguntando nosotros. Desgraciadamente.

50 años después parece que las cosas poco cambian y el poder sigue demasiado alejado del pueblo. Ni siquiera nosotros, los que décadas atrás nos desahogábamos sometiendo a otros continentes, somos ejemplo en eso.

Esto último me hace pensar que no es tanto un problema racial o de alguna supuesta superioridad de cualquier tipo (moral, religiosa..), sino que la propia dinámica de nuestro sistema (me resisto a pensar que sea algo que hagamos de forma natural) nos arrastra a que esa minoría nos ate en corto y maltrate si nos revolvemos.
Lo mejor de todo es que están legitimados para hacerlo.

Si fuera un problema meramente racial Sudáfrica habría estado en la gloria estos últimos años. Desgraciadamente el odio al negro pobre se cambió por el simple odio al pobre. Todos nos acordamos de la ola de represión de hace unos años donde los propios policias de color apaleaban a aquellos con los que Mandela sentía que deberían estar hermanados. Y con la celebración del mundial no se libraron de la ola de corrupción que tanto nos gusta por estas latitudes, ellos también saben dejar sin fondos a hospitales públicos para crear monstruosos campos de fútbol que no volverán a ser utilizados.

Teniendo en cuenta esta "evolución" de la situación podríamos sentir más pena por Mandela pensando que su lucha de poco sirvió.

Pero no es así, ese pensamiento tan español de "yo no voto porque al final no vale para nada" nunca lo aceptaría él, y ver como hoy sus hermanos de color son "libres" (en la acepción más occidental del término) es un gran primer paso que nos debería dar esperanza para poder mejorar este mundo que tantos remiendos necesita.

De la noche de su victoria me quedo con una frase: "La gente ha votado al partido que más le convencía y nosotros respetamos su decisión. Esto es la democracia". Ojala la democracia fuera algo tan simple y no otro de nuestros inventos más dañinos. La salvación terminó siendo la trampa y ahora no sabemos como reformularla. Y urge.

Esperemos que algún día nuestra "democracia" no tenga celdas disponibles para encerrarnos a todos los que pensamos distinto, y que estas estén ocupadas por aquellos que llevan tanto tiempo por encima de todo juicio.

Ojala la memoria del gran Nelson Mandela duré para siempre, y nos enseñe que no hay nada más importante que ser coherente con las propias ideas, y que estas, cuando son realmente justas, están por encima de todo lo que nos impongan.

Gracias Nelson.

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